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¿Es realmente el cáncer de páncreas una emergencia sanitaria?

Hace unas semanas pude leer en el apartado digital de una Revista Salud (Pincha aquí para leerlo) un artículo titulado “Cáncer de páncreas: una emergencia sanitaria” que supone un ejemplo de cómo no se debe abordar una noticia relacionada con la salud (y más aún con la sensibilidad y propiedad que hablar de cáncer debe implicar) en un medio de comunicación.

El cáncer de páncreas (CP) no es una emergencia sanitaria en modo de alguno en nuestra sociedad actual; una emergencia sanitaria debe entenderse como un enfermedad de incidencia creciente, rápido desarrollo y diseminación extendida en un corto período de tiempo sobre la cuál, además, las autoridades sanitarias deben actuar de forma preferente en un medio plazo para frenar su expansión en base al impacto que en la sociedad tiene dicho padecimiento. Y esta no es la situación actual del cáncer de páncreas, una neoplasia realmente agresiva y cuya incidencia  está aumentando en los últimos años pero en forma alguna debe calificarse como emergencia sanitaria. Es una exageración propia de tabloides británicos y populista. Una emergencia sanitaria es, por ejemplo en nuestros días, la Obesidad Mórbida.

Si consultamos la página web de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) se puede apreciar que el CP supone el 2.1% de todos los tumores (2.2% en hombres y 2.7% en mujeres) y justifica en el mundo tan sólo el 3.4% de las causas de muerte por cáncer. Es, por tanto, altamente improbable (por no decir directamente imposible) que en el 2020 sea la segunda causa de muerte en España y que vaya a desplazar en prevalencia a cánceres como el de mama (14% de las muertes por cáncer en mujeres), esófago-gástrico, colorrectal, próstata (10% de muertes por cáncer en hombres) o pulmón (22.3% y 11.3%, respectivamente, de causas de muerte por cáncer en hombres y mujeres).

Wikipedia no puede ser la fuente de referencia al hablar de páncreas (Artículo Wikipedia); hay que pedir más nivel.

Cuando se da una noticia de estadística de mortalidad relacionada con el cáncer es realmente importante matizar que hablamos de eso, de cáncer, pues hablar de “mortalidad en España” o “causas de muerte en España” nos puede hacer pensar que en España el cáncer es la principal causa de muerte y eso es realmente falso. Las principales causas de mortalidad en España, y esas si que son emergencias reales puesto que se trata de problemas realmente abordables desde el punto de vista de prevención primaria o prevención, son las relacionadas con la obesidad, la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, las dislipemias y el tabaco, es decir, la CARDIOPATÍA ISQUÉMICA Y LOS ACCIDENTES CEREBRO-VASCULARES. Como dato, cuando se consideran las causas de muerte en general de la población mundial, el cáncer de pulmón ocupa la 7ª plaza, el colorrectal el puesto nº13 y el cáncer de estómago el número 24. Es decir, que el cáncer de páncreas no se encuentra ni siquiera entre las 25 causas más frecuentes de mortalidad en la actualidad.

Uno de los aspectos más importantes a la hora de hablar de cualquier tipo de tumor es conocer o indagar cuáles son los factores predisponentes o que al menos se han asociado a una mayor prevalencia del mismo. En este sentido, y cuando hablamos de cáncer de páncreas, el principal factor de riesgo asociado y en el que se hace mas hincapié siempre es el TABACO (cuya mención, el redactor, ha pasado por alto en el articulo). Bien es cierto que la pancreatitis crónica (asociada al alcohol y con incidencia decreciente), la obesidad y una dieta pobre en frutas y en verduras son factores que también se han relacionado, pero el abandono del hábito tabáquico (junto con la pérdida de peso) son las medidas que hoy día resultan más coste-efectivas desde el punto de vista de la salud pública si queremos hacer prevención primaria del CP.

Finalmente, el redactor ha elegido a una autoridad como el Dr. Moreno González para hablar de los aspectos de diagnóstico y tratamiento del CP. A este respecto, el Dr. Moreno incide en la alta agresividad biológica de estos tumores y en que cuando se diagnostican (que suele ser por ictericia o por dolor abdominal persistente) no más allá del 30% son subsidiarios de poder someterse a una intervención con intención curativa por estar ya la enfermedad diseminada. Sin embargo, hace énfasis en que los pilares para el diagnóstico de estos tumores son la elevación del marcador tumoral CA19.9 y la realización de una resonancia nuclear magnética (RNM), lo cuál es erróneo. El CA19.9 es un marcador que, aún siendo sensible (es decir, que se eleva en la mayoría de los pacientes que tiene un CP) es muy poco específico (o sea que cuando está elevado, no quiere decir que el paciente tenga un CP) y ello se debe a que el estasis biliar lo eleva frecuentemente y la presencia de ictericia en una mayoría de los pacientes con CP le quita valor a su determinación. Por otro lado, está demostrado en la literatura médica que la prueba que más aporta al diagnóstico del cáncer de páncreas es la tomografía axial computarizada (TAC), multicorte y realizada en tres fases vasculares, y que la RNM ni aporta ningún valor añadido a la TAC pese a que el Dr. Moreno González la erija de forma poco acertada en la prueba diagnóstica radiológica clave.

Finalmente, el redactor elige como imagen para personalizar el CP una foto de  Steve Jobs, que falleció por un tumor de páncreas de tipo neuroendocrino. El 90% de los tumores de páncreas son adenocarcinomas y es a lo que nos hemos referido cuando hemos hablado de CP; un 3-5% de los tumores de páncreas se originan en las células endocrinas del páncreas, se llaman neuroendocrinos y su pronóstico es totalmente distinto al del CP convencional puesto que se pueden obtener curaciones o supervivencias prolongadas aún en casos de enfermedad metastásica a distancia. Tal fue el caso de Jobs, que no sólo fue operado de su tumor de páncreas (en Julio de 2004, y tras haber pasado 9 meses desde su diagnóstico en Octubre de 2003 en manos de la medicinas alternativas) sino que además recibió un trasplante hepático para tratar las metástasis a distancia en Abril de 2009.

Falleció finalmente en Octubre de 2011; así, los 8 años que tuvo de supervivencia con un tumor de cabeza de páncreas localmente avanzado y metastásico se justifican en que su caso no fue un adenocarcinoma (repito, adenocarcinoma son los CP estándar), pues en ese caso no sólo habría tenido una esperanza de vida media inferior a 12 meses sino que tampoco hubiera estado nunca indicado realizar un trasplante hepático. Por tanto, la imagen o icono que el redactor elige para hablar del cáncer de páncreas contribuye a crear aún más confusión.

Queda claro que cada vez circula más información inexacta en internet relacionada con problemas médicos y esto sólo puede ser problemático en el mundo de la Salud 2.0. La gente busca en internet y nosotros debemos hacer que encuentren respuestas veraces, claras y contundentes, y que además les lleguen desde los profesionales del más alto nivel y cualificación. Esto sólo puede hacerse de un modo: con redactores de información rigurosos y bien documentados que apoyen y revisen sus textos con profesionales acreditados, líderes y de alto nivel. Actuar de otro modo es crear confusión y lío y, sobre todo, desinformar.

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