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Discurso Premio Malagueño del Año

El pasado 4 de diciembre tuve el honor de recibir el Premio Malagueño del Año que otorga Diario Sur. En su décimonovena edición compartí reconocimiento junto a Alberto Díaz, Sergio Cubero, Vanesa Martín y Miguel Rodríguez. Comparto hoy con vosotros el discurso que ofrecí aquella noche en el Palacio de Ferias y Congresos de Málaga, momento que también puede verse en este video.

 

“Dignísimas Autoridades y Representantes de Instituciones, querida familia y amigos todos:

El mayor reconocimiento que puede tener la labor de un médico es el de sus pacientes y, desde que empecé a ejercer la medicina hace justo 24 años puedo decir con orgullo que no sólo lo he recibido con creces sino que, además, este cariño sincero y afecto que me dan a diario en la consulta y en el quirófano ha potenciado de forma exponencial el amor que siento por mi profesión. Justo hace un año tuve el grandísimo honor de recibir el reconocimiento de mis iguales, los compañeros de profesión, con el Premio Azahar que el Colegio Oficial de Médicos de Málaga me otorgó por mi trayectoria profesional.

El premio que recibo hoy tiene,  además, el valor de la dimensión social. Es un reconocimiento desde mi tierra, desde Málaga, para un malagueño de nacimiento que ama Málaga y se define como clásico por malaguista, cajista y malaguetista y que siempre ha buscado servir y ayudar a la gente de Málaga. Es un reconocimiento que se me otorga por parte de los redactores de Diario Sur, que han sido a lo largo de la historia de mis 48 años de vida el auténtico termómetro social de Málaga y han sabido reinvidicar el papel de la prensa, aun en tiempos complejos como los que vivimos, como un elemento clave en la educación de los ciudadanos libres y en la vertebración de la sociedad.

La primera persona con la que quiero compartir este premio no está entre nosotros, y es mi padre, Santiago. El mismo día que se fue al cielo, hace justo 18 meses, tenía su ejemplar de Diario Sur en la mesa del salón de su casa y, desde que yo tengo uso de razón, no le faltó ni un día de su vida. En casa de mis padres “ir a por el Sur” era algo de la rutina diaria y, además, una pequeña disputa entre hermanos para ver quien lo traía y lo leía primero en una época en la que los medios de comunicación no se habían globalizado y las nuevas tecnologías no habían nacido. No ligar este premio con este recuerdo y sentimiento hacia mi padre, la persona que me inculcó la cultura del sacrificio y del esfuerzo y que más confió en mi capacidad, es imposible. Gracias papá, aquí tienes “tu Sur de hoy”.

Seguidamente quiero compartir este valiosísimo reconocimiento con mi mujer, Marta, y con mis hijos César, Rodrigo y Marta. Mi mujer no es sólo una profesional de la medicina top, como la copa de un pino, sino que además es una madre insuperable para sus hijos. Capaz de estar a mi lado siempre dándome apoyo incondicional en todo y siendo el gran pilar de la familia que hemos construido. Muchas gracias, Marta, el premio es tuyo más que al 50 por ciento y una gran alegría para nuestra familia. A mis niños, espero que estéis disfrutando esta noche con vuestro padre, que tantas horas os ha robado de compañía de vuestro día a día por estar y atender a sus pacientes. Cierro el círculo familiar con mi madre, Pilar, y mis hermanos, Santi, Óscar y Pilar, gracias a Dios aquí presentes.

Este reconocimiento es también un refuerzo de una forma de entender la medicina, de un modo de ejercerla que pone a las personas por encima de todo, que no trata enfermedades sino seres humanos con problemas de salud y que no diferencia entre escenarios ni clases de atención a los pacientes sino entre medicina bien hecha, fruto del estudio continuo, del rigor científico y de la concepción humanista del paciente, y medicina mal hecha. Mi forma de tratar a los pacientes y mi minuciosidad a la hora de operarlos ha sido la misma en los 17 años que ejercí en la sanidad pública en los hospitales Carlos Haya y Virgen del Rocío, en los 9 años que llevo ejerciendo en la sanidad privada en Quironsalud y en los casi 600 casos que hemos tratado en las misiones quirúrgicas humanitarias en África y Sudamérica con el proyecto Bisturí Solidario. Mi obsesión ha sido siempre construir proyectos profesionales y solidarios que tengan a la persona como el centro de mis desvelos.

Nunca me olvido de mis maestros, que me enseñaron e inocularon el amor por la ciencia y los pacientes, y por supuesto quiero compartir este premio también con mis compañeros del día a día. Siempre he querido facilitar un ambiente de trabajo donde nadie tenga que demostrar más que nadie, dónde uno pueda equivocarse para crecer (que somos seres humanos!!), dónde se respeten y potencien la individualidad y el talento y donde enfrentarse a la complejidad sea una labor compartida. Gracias a los que compartís conmigo el día a día y apostáis por nuestro proyecto contra viento y marea, porque sabéis que es bueno, generoso y reconocible. Y ahora y siempre, valorado.

Finalmente, este reconocimiento es para mi un estímulo que me obliga a seguir con más fuerza hacia delante, y por eso me comprometo ante todos ustedes a seguir construyendo ideas y propuestas que puedan ayudar desde el bisturí a las personas que lo necesitan. Y para muchos de esos proyectos cuento con la sociedad malagueña y con Málaga, cuya generosidad y solidaridad hemos sido ya capaces de demostrar sobradamente.

No me cabe mayor honor que haber estado aquí hoy, recibir este premio y compartirlo con todos ustedes.

Muchas gracias.”

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